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Historia del Hospital de Quilpué

Médicos primeros años Hospital de Quilpué

Médicos primeros años Hospital de Quilpué

 

Desarrollándose de acuerdo a las épocas

Para fortalecer nuestra Identidad es primordial conocer acerca de nuestros comienzos. La Historia cuenta que durante el siglo XVI, la salud en nuestra nación transcurrió sin médicos y sin hospitales. Se menciona que el primero fue el Hospital de Nuestra Señora del Socorro en Santiago, el 03 de octubre de 1552; a fines del gobierno de Pedro de Valdivia, quien también se indica, asignó una chacra de la congregación para su construcción.

Nuestro Hospital fue construido originalmente como una Casa de Reposo, para la comunidad de Quilpué. Posteriormente, abre sus puertas como “Posta de Primeros Auxilios”, el 03 de abril de 1964, contando únicamente con dos auxiliares de enfermería por turno y con médico de llamada. El resto del personal contratado -para el que más tarde sería Hospital de Quilpué- se dedicaba en horario diurno a la confección de ropa en general.

Hitos de la Historia:

15 de junio de 1964, se inaugura oficialmente El Hospital de Quilpué.
La Dirección fue asignada al Doctor Ramón López Vargas, quien paralelamente, era director del sanatorio Juana Ross de Edwards, hoy, Hospital de Peñablanca.

Finalizado el año 1964, ya comenzaron a ingresar las primeras enfermeras universitarias a la Posta de Primeros Auxilios, así se abre a la comunidad el Servicio de Cirugía menor. Se debe mencionar que antes se contaba sólo con los Servicios de Medicina, Aislamiento y Maternidad, con una matrona de turno, para una población asignada de 40.000 habitantes.

El Hospital comenzó con un diseño básico, que radicaba en tres bloques interconectados por medio de ramplas, para cubrir el área Administrativa, de Pediatría y Urgencia. Cabe mencionar que la construcción sólida de los pisos han resistido -afortunadamente- las inclemencias de dos terremotos, el del año 1985 y el reciente, febrero 27 de 2010.

En enero de 1965 ya se contaba con cocina, por tanto se comenzaron a preparar los alimentos en el Hospital; pero aún no se gozaba de una lavandería y la ropa se debía enviar al Sanatorio de Peñablanca.

En el año 1966, con la llegada de cirujanos post-becados se constituyó un grupo organizado que constituyó el Servicio de Cirugía y Pabellón Quirúrgico.

Consecutivamente, con la llegada de cirujanos post becados, esta área del hospital tomó un paso seguro y decidido.

Los próximos avances se materializaron en la ampliación del Servicio de Esterilización, el Banco de Sangre, aumentó la batería de exámenes de laboratorio. Todo fue logrado gracias al apoyo de los profesionales, técnicos paramédicos, auxiliares de servicio y servicios generales.
Cabe destacar de este centro de salud su rol pionero en Cirugía Laparoscópica, siendo además, un buen campo de entrenamiento para jóvenes médicos.
El desarrollo del establecimiento queda marcado principalmente por las áreas quirúrgicas como de urgencia y la Cirugía Ambulatoria.

Respecto a su planta de médicos, el Hospital de Quilpué cuenta con algunos profesionales que complementan su trabajo tanto en Viña del Mar como en Quilpué, sumando una dotación de aproximadamente 80 médicos, todos pos becado y con especialidades.
A pesar de que no todos están jornada completa, muchos de ellos permanecen en la
Institución, lo que significa preocupación por mejorar la calidad del servicio.

En la formulación de la historia de este hospital, la comunidad siempre ha sido activa, y eso se potencia a través del Concejo Consultivo del Usuario, instancia en la cual los usuarios y personal médico han efectuado actividades en conjunto, logrando mejorías en diversas áreas; antecedentes difundidos anualmente en la cuenta pública.

Como toda Institución que va en pro de mejoras, el Hospital de Quilpué tiene desafíos constantes, enmarcados dentro de la propuesta del Servicio de Salud Viña-Quillota.

No obstante, las necesidades que pueda presentar actualmente este Centro Hospitalario, pretende dar cuenta de un hospital de mayor complejidad, con la capacidad de auto gestionarse y de establecer alianzas valiosas con otras entidades; además de ser un centro formador, que se dedique a la investigación, al desarrollo del recurso humano y a una gestión que implique mejorar la calidad de vida de sus usuarios.